Segunda-feira, Julho 18, 2011

Un chiste alemán

Los gobernantes exitosos son los que son capaces de liderar grandes programas o reformas, los fracasados se quedan en sus indecisiones, en sus pequeños dilemas de equilibrios superficiales. Una gran pérdida de tiempo, esfuerzos, trabajo y votos que van y vienen tratando de acertar el dardo cuando el problema es la distancia que se toma para mirar el tablero. Un ejemplo de esta inoperancia de los gobernantes ha sido denunciada por Helmut Kohl que vuelve a la carga en la política europea a propósito de las indecisiones de Angela Merkel respecto de la fortaleza del euro. Su acusación es contra el síndrome de gobernar sin liderar. Hay muchas historias que se cuentan sobre Kohl tales como el anuncio a Estados Unidos un día antes de la unificación de Alemania o de que fue candidato por última vez para perder en las elecciones de 1998 sólo para defender el euro y no dar espacio a un sector alemán que no creía (cree) en la economía regional.
La indecisión de Merkel denunciado por Kohl entonces no es solo un punto de partida de las campañas electorales 2013 en las que la chanceler ha manifestado querer competir, sino que es un punto de llegada del malestar político que recorre Europa - en su elite. Hay cierta sensación en los informes de prensa europeos de que se está entrando en una etapa de grandes definiciones y que éstas serán lapidarias para los actuales líderes que están cayendo uno a uno. La demanda Kohl publicada en Der Spiegel viene a comprobar eso.
En tanto Phillip Steven ha sostenido en Financial Times que si los gobernantes europeos quisieran resolverían la crisis, que el déficit de Irlanda, Portugal y Grecia juntos no supera el 7% de la producción total europea. Sin embargo, la emisión de eurobonos para solventar la solución descompone a los gobernantes. No hay disposición para llevar a hechos la retórica de defensa del euro, terminan por actuar de cómplices de las agencias de rating que como sabemos aparecen ligadas al origen de los ataques contra el euro.
En las últimas semanas las agencias de rating golpearon a las economías más afectadas por la crisis financiera provocadas en gran parte sino en su totalidad por la especulación. La amenaza y la baja de rating repercutió rápidamente, se colocó a los bancos como si estuvieran siendo evaluados aunque en realidad se estaba hablando de economías como Italia. En ese país se aprobó la semana pasada un paquete de recortes fiscales y de nuevos impuestos y se tuvo que ir al mercado a vender bonos consiguiendo un respiro que postergó la cumbre de la crisis que los gobiernos habían convocado. Las agencias acusaron básicamente de contagio griego a las economías europeas en general y la reacción fue de desespero entre los gobernantes, luego recularon y finalmente el especulador sacó una información muy relevante, Europa puede ser golpeada y el euro seguir debilitándose en un juego de información y contrainformación. Sobre esto ya hablamos luego.

Fotografía: zimbio

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