Segunda-feira, Agosto 08, 2011

La fábula del empoderamiento.


Si en Chile no hay capacidad de resolver una cuestión política mediante las instituciones democráticas y/o procesos democráticos como las elecciones anticipadas, los plebiscitos, las mociones de respaldo o de censura en el parlamento, etc no es esperable resultados que no sean fruto de una negociación (concepto mercantil asociado a vender y comprar algo al precio más conveniente). Lo contrario sería un quiebre institucional. La única institución que funciona entonces es el poder puro y duro, objetivado en los cargos públicos y los grupos fácticos.

Lo que se sigue moviendo son las conexiones interpartidarias, las conversaciones de palacio aunque sea en el living de la casa de un diputado al cual llegan relevantes dignatarios de los partidos más diversos a conversar y ponerse de acuerdo en los temas que seguirán siendo tratados como si no lo hubiera. Eso se llama política, acostumbran a decir los columnistas de la prensa. Eso es negociación o simplemente acuerdo en el tope del juego donde sólo se llega negociando posturas, o no?
Quienes hayan llegado hasta ahí y hoy tengan espacio para hablar resultan ser rápidos para articular declaraciones, alianzas, votos pareados, fiestas, comilonas y gastos de representación pero lentísimos para ponerle el pecho a las balas en una ruptura institucional que todos declaran no querer nunca más en Chile. El slogan de los noventa entonces de la paz social que se vino a resquebrajar con el gobierno de los que menos creen en ella deja su lugar al slogan de las diferencias ideológicas. Esto venía transitando de mala manera pero vino a cristalizar cuando Lavín lo dijo, de ahí en adelante todos los actores de la coyuntura actual lo repiten a diario al punto de atribuirse al escenario actual una especie de foro de dos posturas. Las encuestas en cambio muestran posiciones de 80% contra lo que supuestamente son posiciones ideológicas... pero parece no importar pues la negociación final es para evitar que el adversario principal retome su posición de avanzada, para que se quede eternamente en sus altos niveles de rechazo y se tenga que entregar fácil pues siguen teniendo la posición privilegiada en el parlamento que les permite negociar.

Este juego es a lo menos liviano. Se le grita a las masas y se toma té con los que supuestamente existen diferencias ideológicas insalvables. La fábula del empoderamiento evita ir más allá y reconocer poder de decisión donde institucionalmente se sigue negando. El famoso ciudadano se ve enfrentado tarde o temprano a la represión institucionalizada tanto en la calle como en la televisión, en los comentarios de prensa, en internet, etc. Quizás la primera es la menos peligrosa para el largo plazo y por eso se muestra más, se agita en los noticieros porque a la larga lo que conviene es aumentar el temor y la rabia descontrolada.

1 comentarios:

ROBERTO disse...

Mira Victor una opinión de un profe de aca en la linea de lo que expresas en tu articulo http://mamvas.blogspot.com/2011/08/carlos-perez-soto-y-la-actual-crisis.html Saludos
Roberto Gallardo